martes, 9 de enero de 2018

Reseña | Steve Jobs


Una forma de recordar quién eres es recordando quiénes son tus héroes”. – Walter Isaacson


Siento que me debía esta reseña desde que terminé el libro (¡hace ya más 2 semanas!). Lo cierto es que tenía que reseñarlo, a pesar de las dificultades que implica calificar una biografía.

A diferencia de una novela, el autor aquí no crea los personajes, no les da una personalidad, no desarrolla la historia como le parece. En una biografía, el autor se atiene a los hechos, irreversibles y objetivos. Se atiene a describirlos, por más opinión que pueda dar acerca del desarrollo de las cosas, o de los personajes en cuestión, no puede salirse de un guión preestablecido.

No obstante, esto no quiere decir que no se pueda imprimir un estilo narrativo propio. Es más, en este tipo de libros es donde realmente se nota el estilo ya que es prácticamente la única variable sujeta al libre albedrío del autor.

Desde que tengo memoria he sido fanático de la informática. Ya en su momento, mi abuelo – quién trabajó para la UTE muchos años – tenía conocimientos de computación y fue de las primeras personas que obtuvo una computadora personal en el Uruguay (modelo Windows 3.1 de 1990). El hecho de contar con una computadora en casa desde siempre dio lugar a que aprendiera un par de cosas muy tempranamente en mi infancia. Nombres como Steve Jobs y Bill Gates siempre andaban en la vuelta a la hora de hablar de computadoras, impresoras, teclados, mouse, disquetes, CD-ROM, etc. 

Por diferentes razones, la informática pasó a segundo plano en mi vida, resultando más una herramienta de trabajo (como las matemáticas o el inglés) y no tanto un área a la que me dedicara plenamente. No obstante, el interés siempre se mantuvo. Por eso fue que no lo dudé dos veces cuando vi a lo lejos, en una góndola apartada, una foto con la cara de Steve Jobs, quien con sus ojos oscuros se quedaba mirándome fijamente, invitándome a re-descubrir el mundo de la informática desde su visión. Me dejé llevar por el impulso y lo compré de inmediato. Esta es una reseña fruto de aquel impulsivo y electrizante choque de miradas…

Ficha Técnica


Título Original: Steve Jobs
Autor: Walter Isaacson
Editorial: Debolsillo
Año de Publicación: 2011 (8va Edición en el 2016)
Páginas: 707
País: Estados Unidos
Traducción: Gonzalo Iglesias

Biografía | Walter Isaacson


Walter Isaacson (Nueva Orleans, 20 de mayo de 1952) es periodista, escritor y biógrafo estadounidense. Estudio en la Universidad de Harvard hasta 1974 donde obtuvo su título de Doctor de Historia y Literatura. Posteriormente, comenzó su carrera de periodista en el Sunday Times de Londres. Fue presidente y CEO de la CNN y editor gerente en la revista Time Magazine.

Ocupó cargos públicos en 2005, en la Louisiana Recovery Authority, una organización de ayuda para las víctimas del huracán Katrina. Dos años después integró el comité de amistad EE.UU.- Palestina, nombrado vicepresidente por Hillary Clinton. También fue co-presidente de la mesa de diálogo EE.UU.-Vietnam. En 2009, Obama lo nombró presidente del Broadcasting Board of Governors, un servicio de radiodifusión para presidentes y gobernadores internacionales. En 2013 fue distinguido con la Medalla Benjamin Franklin y en 2015 con la Medalla Nichols-Chancellor. Asimismo, es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

Actualmente, es presidente y CEO del Aspen Institute, un centro de estudios políticos y educativos en Washington D.C. Ha escrito las biografías oficiales de Henry Kissinger, Benjamin Franklin, Albert Einstein y Steve Jobs. En 2012, fue seleccionado para integrar la lista Time 100 de las personas más influyentes del mundo. A sus 65 años está a punto de sacar su último libro (por ahora): la biografía de Leonardo Da Vinci.

Contratapa


La muerte de Steve Jobs conmocionó al mundo. Tras entrevistar a Jobs en más de cuarenta ocasiones en sus últimos años, además de a un centenar de personas de su entorno, familiares, amigos, adversarios y colegas, Walter Isaacson nos presenta la única biografía escrita con la colaboración de Jobs, el retrato definitivo de uno de los íconos indiscutibles de nuestro tiempo, la crónica de la agitada vida y de la abrasiva personalidad del genio cuya creatividad y energía revolucionaron seis industrias: la informática, el cine de animación, la música, la telefonía, las tabletas y la edición digital.

Aquí, Jobs habla con una sinceridad a veces brutal sobre la gente con la que trabajó y contra la que compitió. De igual modo, sus amigos, rivales y colegas ofrecen una visión sin edulcorar de las pasiones, los demonios, el perfeccionismo, los deseos, el talento, los trucos y la obsesión por controlarlo todo que modelaron su visión empresarial y los innovadores productos que logró crear.

Su historia por tanto, está llena de enseñanzas sobre innovación, carácter, liderazgo y valores. La vida de un genio capaz de enfurecer y seducir en partes iguales.

Opinión


¿Qué tienen en común Bob Dylan, Buzz Lightyear, el bioquímico Premio Nobel Paul Berg, Enrique V de Shakespeare y Alan Turing? Tres palabras: Steve freaking Jobs. Este un libro donde se desarrollan a fondo todas las facetas de Jobs, desde su infancia un tanto trastocada hasta su lucha final contra el cáncer que terminó con su vida de forma prematura. Por otro lado, la historia de Steve Jobs no se remite solamente a su persona, sino también es la historia de Apple, o NeXT, o Pixar, o la historia de Bill Gates, o la de Bob Dylan, e incluso la historia misma de la informática y la computación, así como muchas otras entidades que marcaron y fueron marcados por Steve.

Steve Jobs con su esposa Laurence Powell (1977).
La vida familiar de Steve no fue precisamente "ideal",
especialmente con sus hijos.  
Por su parte, el libro ofrece una reconstrucción minuciosa del perfil psicológico de Jobs que, lejos de ser subjetivo, permite al lector juzgar por sí mismo las acciones que este fue tomando a lo largo de su vida, entender sus justificaciones y hacer juicios de valor personales. Está claro que Steve Jobs no fue una persona ejemplar (al menos no en todas sus facetas), pero todas las personas poseemos demonios que debemos enfrentar durante nuestra vida, nuevos y antiguos, y vaya si Jobs ha tenido varios de esos.

Otro de los grandes fuertes del libro es la inmensa cantidad de recursos citados: entrevistas, artículos de revistas y diarios, páginas web, videos de YouTube, haciendo del autor casi un ser omnipresente y omnisciente de la vida de Jobs. El estilo narrativo es excelentes, haciendo de la lectura algo rápida y divertida de leer (al punto de leer 200-300 hojas de corrido).

Leer sobre la vida de Steve Jobs es leer además sobre arte – pintura, música, arquitectura –, y también es leer sobre ciencia, ingeniería, computación. Me he dado cuenta que gran parte de los gustos artísticos de Steve, su comprensión y percepción del mismo, son similares a mi propia concepción. Su agrado y devoción por la estética minimalista, asociados con el movimiento Bauhaus, así como la búsqueda de la simpleza aurea en los diseños (tanto naturales como antropogénicos), ha redefinido y potenciado mis estándares artísticos.

Uno de los aspectos que más me sorprendió de su personalidad fue el hecho que fuera una persona tan directa e insensible con quienes lo rodeaban (incluyendo familia, amigos y colegas de trabajo), a pesar de tener una formación filosófica zen y pacifista. Su motor principal es la pasión y creo que por allí se entienden más sus comportamientos. Si bien no comparto alguna de sus decisiones, creo que logré percibir esa cuota de genialidad y pasión que todo genio necesita para lograr sus metas.

¿Qué pensaría Jobs ahora que le dieron un
Premio Nobel de Literatura a Dylan?
¡De seguro estaría muy feliz!
Su vida está repleta de momentos fácilmente comparables con genios como Mozart, Da Vinci o John Lennon. Me provoca muchísima admiración y curiosidad el hecho de que haya pasado gran parte de su juventud viviendo en un departamento vacío con no más que un colchón pelado, un teléfono, una Macintosh y dos fotos colgadas en la pared (una de Gandhi y otra de Einstein), con una dieta a base de jugo de zanahorias. Ese nivel de desapego por lo material – propio de su filosofía oriental – hizo que su mente se ocupara únicamente de lo artístico, lo creativo, dejando de lado las nimiedades y el estrés que implicaba manejar una empresa (de ahí sus incontables peleas con la junta directiva por hacer realidad su visión creativa).

Steve era una persona antisistema (propio de su filosofía y adolescencia hippie contracultura), pero a la vez quería ejercer el control sobre todo lo que hacía y quienes lo rodeaban, y eso se proyectó perfectamente en todos sus proyectos – principalmente en los productos Apple. No había decisión que no pasara por su mente antes de ser ejecutada y las demandas que exigía eran altísimas. En cierta forma, su persona fue transformándose desde alguien que quería acabar con el reinado infame de IBM (comparándolo con el Gran Hermano de “1984”, vean el Link), hasta convertirse en el dueño de todo el sistema de compra, venta y ejecución de la tecnología Apple (desde las tiendas Apple, hasta la música con iTunes, pasando por los soportes informáticos como iPad, iPod o iMac).

A la izquierda John Lassteer, genio creativo de Pixar.
A la derecha Steve Jobs (1977).
El hecho de que Woody sea uno de los héroes de Toy Story,
se debe a la intervención de Steve, pues querían que fuera
el antagonista de la historia. A Jobs le parecía que un
juguete que odiara juguetes no era un buen mensaje
a los niños. 
Quienes conocieron a Steve Jobs reiteradamente describen una faceta de su personalidad conocida como “campo de distorsión de la realidad”, en donde falsificaba parte de la realidad conforme a cómo quería que fueran las cosas. Si un producto demoraba 2 semanas más en salir, él siempre convencía a sus empleados de que no precisaban esas 2 semanas, al punto de hacer que estos lo terminaran en sus términos. Sin embargo, esta “cualidad” le confirió grandes discusiones de autoría cuando uno de sus empleados se le ocurría una buena idea y él simplemente la ignoraba hasta que, al cabo de unos días, Steve volvía con la misma idea, atribuyéndosela. Siempre tuvo la personalidad de un niño en el cuerpo de un adulto.

Recuerdo un pasaje de la película “Steve Jobs” (2015) en donde Steve Wozniak – co-fundador de Apple –, previo a la presentación de un producto, le dice a Jobs que en realidad él no es ingeniero, no sabe de programación, no es empresario, no sabe de marketing, jamás obtuvo un título y aun así es visto como el genio más grande la historia de la computación, tanto por el lado de la ingeniería informática, como por el lado empresarial. A todo esto, Jobs le responde: “Cada trabajador en Apple es como un músico, y tú Woz eres el mejor violinista del mundo. Pero, los músicos solo tocan su instrumento…yo toco la orquesta.”

(A propósito, la película “Steve Jobs” está basada precisamente en este libro, protagonizada por Michael Fassbender. Altamente recomendable, con una música sublime. Quienes estén en duda de comprar el libro, vean la película y luego tomen la decisión. No se confundan con la otra película biográfica de Steve Jobs – “Jobs” del 2011 – protagonizada por Ashton Kutcher).

Si yo tuviera la posibilidad de otorgarle la potestad a alguien de crear y promover la tecnología a una sociedad, le daría ese poder a Steve Jobs. Él sabía lo que la gente quería antes de que esta lo supiera. Ideas como el mouse, las pantallas deslizantes, las ventanas superpuestas en las computadoras, los íconos, las aplicaciones, todo es obra de su mente creativa. La lucha primordial en la que Jobs tomó la batuta fue en la erradicación del temor hacia la tecnología, en una sociedad que identificaba a las computadoras como algo de la burguesía y el mundo empresarial. Comenzó a darle una aurora artística a la tecnología, en donde el músico, el pintor y el escritor podían trasladar su arte hacia una computadora sin perder su esencia creativa. ¡Del mismo modo ocurrió con la ciencia! Jobs siempre supo que la ciencia y el arte eran uno en sí mismo. Un científico es un artista que desenmaraña la realidad a través de la lógica y la empírica, pero con un sello propio y una genialidad comparables a la de un artista (como lo fue Einstein, o Newton, o Galileo). Creo que su visión de cómo él percibe la genialidad queda resumida en el aviso del iMac “Think Different” de 1997 (Link). "Por que las personas que están lo suficientemente locas como para creer que pueden cambiar el mundo, son aquellas que lo cambian". 


Para terminar voy a dejar un fragmento del libro que quiero compartir con ustedes y que resume un poco mi visión…
“¿Qué me motivaba? Creo que la mayoría de las personas creativas quieren expresar su agradecimiento por ser capaces de aprovechar el trabajo que otros han llevado a cabo antes de que ellos. Yo no inventé el lenguaje ni las matemáticas que utilizan. Produzco solo una pequeña parte de mis alimentos, y ninguna de mis prendas de ropa está hecha por mí. Todo lo que hago depende otros miembros de nuestra especie y de los hombros a los que nos subimos. Y muchos de nosotros queremos contribuir con algo para devolverle el favor a nuestra especie y para añadir algo nuevo al flujo de la humanidad. Es algo que tiene que ver con el intento de expresar una idea de la única forma en que muchos sabemos, porque no podemos escribir canciones como Bob Dylan u obras como Tom Stoppard. Tratamos de utilizar el talento para mostrar nuestro aprecio por todas las aportaciones que vinieron antes que nosotros y para añadir algo a toda esa corriente. Eso es lo que me ha motivado.” – Steve Jobs



Puntaje
5/5

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